Capital global, reglas claras, cero impuesto sobre la renta. El resto lo dibuja el skyline.
Dubái y el resto de los Emiratos siguen siendo uno de los destinos más claros para el capital internacional: sin impuesto sobre la renta, una moneda vinculada al dólar y un marco regulatorio diseñado específicamente para proteger al comprador extranjero. Los propietarios están respaldados por estructuras de pago en escrow y por una autoridad inmobiliaria dedicada — una combinación poco habitual de crecimiento y disciplina institucional.
Los compradores extranjeros pueden tener título freehold en zonas designadas de Dubái, Abu Dabi y Ras Al Khaimah. Cada pago sobre plano se deposita en una cuenta escrow regulada por la RERA y solo se libera al promotor contra hitos de construcción verificados — uno de los marcos más protectores para el comprador en el sector inmobiliario internacional.